Tiene 21 años, soñadora, ilusa más de lo recomendado. Está siempre buscando un pedacito de felicidad para quedárselo el resto de su vida.
Se considera artista, pero la vida la llevó mantener esa pasión en segundo plano.
Sueña más de lo que vive y a veces duerme más tiempo del que existe.
Un día le quitaron TODO, quedó con las manos vacías, pero aún así sigue corriendo.